El establecimiento familiar Covilli marca una tendencia para los productores de todo México

Este artículo es de Celina Lima, una becaria de Campañas de Comercio Justo que está estudiando Desarrollo Internacional y Emprendimientos Sociales en el Instituto Middlebury de Estudios Internacionales en Monterrey. Durante el año pasado, Celina viajó por el sudoeste de Estados Unidos para estudiar el impacto de las empresas que aplican el modelo de Comercio Justo en los medios de subsistencia de sus proveedores.

Este es el segundo de una serie de artículos que siguen los viajes de Celina. Síguela en su viaje a una cooperativa de café de Guatemala y mantente al día con las noticias de Comercio Justo para no perderte nada.

Presentación del establecimiento orgánico Covilli

Los productos que compramos y vendemos están relacionados con los medios de subsistencia de otras personas, y el Comercio Justo es una manera de optar de forma consciente por un mundo mejor. La eficacia del modelo de Comercio Justo queda claramente demostrada con el éxito de Covilli Brand Organics, y los cientos de historias de productores empoderados que tienen la oportunidad de generar una mejor calidad de vida para sí mismos y las generaciones futuras.

Covilli Brand Organics, que se encuentra en Sonora, México, en la región montañosa que se extiende del norte de México al sur de Arizona, se fundó en 1965 como parte de los esfuerzos de L. Terry Poiriez por combinar las prácticas laborales éticas con su profundo respeto por la tierra. Su hijo, Alex Madrigal, y su nuera, Iris, han continuado su legado al convertir la empresa, a principios de enero de 2016, en uno de los primeros establecimientos agrícolas en ser 100 por ciento orgánico y tener la Certificación de Comercio Justo.

“Cada compra que hacemos como consumidores está relacionada con los medios de subsistencia de otras personas”, dijo Alex sobre su compromiso con el Comercio Justo. “Las decisiones que tomamos a diario afectan a personas que están en otros países y en pequeños pueblos, y que quieren lo mismo que nosotros: educación para sus hijos, y salud y oportunidades para sí mismos y las generaciones futuras. Nuestras vidas están entrelazadas, lo sepamos o no, por eso hacer compras conscientes es fundamental”.

“Nuestras vidas están entrelazadas, lo sepamos o no, por eso hacer compras conscientes es fundamental”.

Alex ve el Comercio Justo como una forma de empoderar a los empleados de Covilli, la mayoría de los cuales son trabajadores indígenas migrantes que han sido marginados durante generaciones. Cada año, Covilli recibe a 700 trabajadores indígenas, junto con sus familias, de Guerrero y Chiapas, México. La certificación que Comercio Justo le ha dado a Covilli ha permitido que estos hombres y mujeres hagan oír su voz en su lugar de trabajo y también en la comunidad en su conjunto. Una de las maneras de lograr esto es por medio del Fondo de Desarrollo Comunitario de Comercio Justo.

 

La Diferencia del Comercio Justo.

Es simple: por cada libra de frutas y verduras frescas que se vende, los trabajadores agrícolas reciben una cantidad de dinero adicional que se destina a proyectos que son fundamentales para la comunidad, como la educación y la atención de la salud. Hasta la fecha han generado más de 500.000 dólares con este ingreso adicional. 

Para usar el Fondo de Desarrollo Comunitario, los trabajadores conforman un Comité de Comercio Justo, un grupo de líderes elegidos democráticamente para identificar las necesidades de la comunidad e impulsar los proyectos. Los trabajadores de Covilli decidieron llamar a su comité "Nuchi Sansekan", que significa todos juntos en náhuatl, la lengua que hablan muchos de los trabajadores indígenas. Este nombre significa que una comunidad solo puede alcanzar sus metas y su verdadera finalidad trabajando unida. A continuación presentamos algunas de las formas en que los trabajadores han decidido usar sus Fondos de Desarrollo Comunitario:

 

Transporte para consultas médicas

El establecimiento Covilli se encuentra ubicado en una zona rural de Valle Empalme en Sonora, México. El hospital más cercano está a una hora y la mayoría de los trabajadores agrícolas migrantes no tiene vehículo, por lo que hasta las consultas médicas de rutina implican importantes gastos en transporte. Con los fondos de Comercio Justo se compró una furgoneta para 15 pasajeros, equipada con instrumental y equipos básicos para estabilizar a una persona durante una urgencia médica, que funciona las 24 horas del día, todos los días, para hacer traslados de urgencia.

 

Un centro de salud comunitario

Nuchi Sansekan compró un terreno a media milla (805 m) del establecimiento, en el que piensan construir un nuevo centro de salud. Cuando se construya, ofrecerá atención primaria y especializada a todos los trabajadores agrícolas, sus familias y la comunidad local, y habrá un médico y personal de enfermería disponible todo el día, todos los días.

 

Un nuevo comedor con asesoramiento de un nutricionista

Dado que el acceso a tiendas es limitado, es difícil para los trabajadores y sus familias mantener una nutrición balanceada. Los trabajadores decidieron construir un nuevo comedor en el que ellos y sus familias pueden recibir dos comidas balanceadas a bajo costo todos los días.

 

Al comprar productos con la certificación de Comercio Justo, estás apoyando a las empresas responsables, las condiciones de trabajo justas y la agricultura sostenible. En otras palabras, es una forma revolucionaria de hacer negocios en la que todos los consumidores pueden participar.