5 mitos comunes sobre el café de Comercio Justo

En el mes de septiembre pasado, cuando publicamos “La crisis del café: qué acciones tomar”, el precio del café era menor a $1 por libra. Desde esa publicación, el precio del café ha bajado aún más.

La industria cafetera se encuentra en un momento crítico. El precio del Contrato "C" de café de Nueva York, que es, esencialmente, el parámetro para determinar el precio entre los productores y los compradores, se redujo de alrededor de $2 la libra en 2014 a 89 centavos en 2019, una reducción de más del 50 % en una baja de 14 años. A este precio, los productores de café no pueden cubrir ni siquiera los más básicos costos asociados con la producción de café.

En otras palabras, el café a su precio actual significa que los productores pierden dinero con cada venta, las deudas se acumulan y las comunidades padecen hambre, incluso cuando muchos venden sus granos de café a algunas de las marcas de cafés especiales más conocidas del mundo y los precios minoristas de los cafés especiales suben.

Para muchos productores de café, las condiciones parecen ser tan desalentadoras que están convirtiendo sus producciones en cultivos ilegales, como la cocaína, o están abandonando por completo la producción agrícola para buscar mejores formas de subsistencia en otros países. Forbes informó que, en la actualidad, Guatemala es la mayor fuente de inmigrantes que intenta ingresar a los Estados Unidos. Una de las principales razones es el descenso de los precios del café. Esto ha causado que muchos productores crean que sus circunstancias son demasiado desesperantes como para quedarse en su país.

Seguiremos viendo cada vez más de estos casos si los precios siguen bajando. Con menos regiones productoras de café, empezaremos a ver menos calidad y diversidad en los cafés a los que podemos acceder.

Cuando abrimos nuestras puertas 20 años atrás, hubo una crisis similar de fijación de precio que enfrentaron estos productores. De hecho, es una de las principales razones por las cuales Fair Trade USA® existe hoy. Con los años, hemos seguido implementando y haciendo cumplir rigurosos estándares de Comercio Justo que impulsan la protección de derechos humanos fundamentales, condiciones seguras de trabajo, ingresos para el desarrollo comunitario, la organización democrática, la posibilidad de mejorar la calidad y la capacidad de producción, el acceso a nuevos mercados y mejores relaciones con la cadena de suministro. Comercio Justo ha sido el sustento de muchos productores de café cuando el mercado les falla y, una vez más, es más importante que nunca.

Uno de nuestros objetivos más importantes es proporcionar información para ayudarles a los consumidores y a los comerciantes a tomar decisiones de compra éticas e informadas. Una forma de hacerlo es disipar la información errónea acerca del café de Comercio Justo que ha surgido en los últimos años. Este artículo intenta aclarar algo de esta información.

 

Mito 1: Comercio Justo solo les es útil a los comerciantes.

Sabemos que algunas personas creen que Comercio Justo es una buena "palmada en la espalda" a las grandes empresas y corporaciones multinacionales que necesitan satisfacer sus objetivos de sustentabilidad o, tal vez, solo otro intermediario entre ellos y su fuente de café. Es posible que esta perspectiva se originara con el rápido crecimiento del modelo de Comercio Justo en la década del 2000 y la incorporación de importantes marcas y comercios minoristas al tiempo que más y más consumidores comenzaron a demandar cafés sostenibles y con responsabilidad ética. Por supuesto, Comercio Justo es útil para los comerciantes ya que se basa en las ventas. Si no hubiera ventas con las condiciones de Comercio Justo, Comercio Justo no tendría impacto. Pero lo que diferencia a Comercio Justo de otras certificaciones es que fue establecido como parte del esfuerzo conjunto de la reunión de productores, defensores de los derechos del consumidor y la industria para vislumbrar una manera mejor y más sostenible de realizar actividades comerciales. Los estándares son impulsados, en gran parte, por organizaciones de pequeños productores para equilibrar los altos ingresos con la participación en el mercado.

 

Mito 2: El precio del café de Comercio Justo realmente no ayuda a los productores.

Los productores de café y los trabajadores agrícolas de todo el mundo enfrentan muchos desafíos: pobreza extrema, inseguridad alimentaria, vulnerabilidad ante los cambios climáticos y las enfermedades, precios de mercado bajos y volátiles, intermediarios y falta de transparencia en cuanto a precios e información, condiciones de trabajo no reguladas y abusos de los derechos laborales, y generaciones que abandonan la producción agrícola en búsqueda de una vida mejor. Comercio Justo empodera a los productores y trabajadores para que enfrenten estos desafíos y desarrollen empresas sólidas y comunidades pujantes a través de tres caminos principales: nuestros estándares, la imposición de un precio mínimo que se paga directamente al Titular del Certificado (generalmente una cooperativa) y los Fondos de Desarrollo Comunitario que los miembros de la cooperativa invierten en sus comunidades a través de la toma de decisiones democráticas.

Precio Mínimo de Fair Trade

El precio del café sin tostar (verde) es determinado por un mercado global de productos. Este precio fluctúa todos los días, no se basa en los verdaderos costos para producir ese café e, históricamente, ha sido una manera de proteger los intereses de los compradores del norte del globo.

El precio mínimo de Fair Trade para el café fue establecido por última vez en 2011 de acuerdo con el parámetro global de los costos de producción. El precio mínimo estándar del café Arábiga lavado, sin tostar es de $1,40 la libra, o de $1,70 la libra, si el café también tiene certificación de orgánico. Si el precio de mercado es menor que el precio mínimo de Fair Trade, como sucedió en agosto de 2017 —valor al que se mantuvo desde entonces—, los productores que venden su café según los términos de Comercio Justo, tienen la seguridad de saber que recibirán, al menos, el precio mínimo por su café. Cuando las circunstancias mejoran y el precio de mercado supera el precio mínimo, los productores, por supuesto, pueden vender su café a un precio mayor. Comercio Justo es el único modelo convencional que hace eso (garantiza un precio mínimo para ayudar a los productores de café durante momentos difíciles).

Como Paul Hicks de Catholic Relief Services señala en su artículo “La volatilidad extrema de los precios perjudica al sector del café”, la volatilidad de los precios es perjudicial en sí misma, lo que dificulta en mayor medida que los productores de café planifiquen y administren sus establecimientos e inversiones. Es más probable que los productores que disfrutan de estabilidad y seguridad inviertan en productividad y calidad del café, contraten a trabajadores agrícolas y les paguen de manera justa y, al nivel más básico, puedan alimentar y mantener a sus familias.

La última vez que el precio del café en el mercado cerró más alto que el precio mínimo de Fair Trade fue el 11 de agosto de 2017. Desde entonces, el precio de mercado promedio ha sido de $1,11; es decir, 29 centavos por debajo del precio mínimo de Fair Trade para el café convencional y 59 centavos por debajo del precio mínimo de Fair Trade para el orgánico certificado.

Fondos de desarrollo comunitario

Por cada libra de café verde que se vende según los términos de Comercio Justo, el productor gana 20 centavos adicionales por libra que van directamente al Fondo de Desarrollo Comunitario. Desde allí, los miembros de la cooperativa de productores deciden democráticamente cómo usar esos fondos en su comunidad local para mejorar sus vidas y satisfacer sus necesidades sociales, ambientales y económicas únicas, que no satisfacen ni el gobierno local ni el sector financiero. Para una cooperativa que vende la mayor parte de su café según los términos de Comercio Justo, esto podría significar $100.000 adicionales, o más, cada año, para invertir en servicios para las comunidades, los trabajadores o los miembros de la plantación, y en la infraestructura de su organización. Estas inversiones empoderan a los productores de café para que sean más fuertes ante los crecientes desafíos que amenazan la producción de café, como el cambio climático, y ayudan a que los productores ganen ingresos adicionales y accedan a redes de información. El año pasado, los Fondos de Desarrollo Comunitario de Comercio Justo generaron $35 millones de ingresos adicionales para los productores de café; el mayor monto en un año desde que existimos como organización.

 

Mito 3: El comercio directo es mejor porque Comercio Justo no se enfoca en la calidad.

En realidad, Comercio Justo, como sistema, sí ayuda a financiar y fomentar inversiones en calidad. Las cooperativas cafeteras se incorporan al sistema de Comercio Justo y se inician con una gama de competencias diferentes en lo que respecta a la garantía de calidad, los procedimientos internos, la posibilidad de segmentar los cafés y la asistencia técnica. A medida que estos grupos participan en el sistema de Comercio Justo, se les solicita que inviertan al menos el 25 % de los Fondos de Desarrollo Comunitario de Comercio Justo que ganan en iniciativas de calidad y productividad. De hecho, se ve que muchos superan este requisito con inversiones en estas áreas que rondan el 50 por ciento en los últimos años. A medida que las cooperativas desarrollan sus capacidades para ayudar a los productores con capacitaciones sobre prácticas agrícolas recomendadas e inversiones en nuevas tecnologías y técnicas de procesamiento, la calidad mejora. A medida que la calidad mejora, se presentan nuevas oportunidades comerciales. De esta manera, Comercio Justo ayuda a que las cooperativas realicen las inversiones necesarias para convertirse en empresas sostenibles y creen las condiciones necesarias para vender cafés de calidad en un mercado que exige constancia e innovación.

Algunas empresas de café especial han pregonado que el comercio directo es mejor que Comercio Justo; pero uno no excluye al otro, y las empresas de tostado de café pueden participar en ambos. Los cafés de Comercio Justo pueden comercializarse de manera directa, es decir que los compradores y productores pueden tener relaciones a largo plazo y negociar a un monto mayor que los precios mínimos de Comercio Justo por un café de mejor calidad. Por otro lado, muchos cafés de comercio directo provienen de cooperativas de Comercio Justo. Ambos métodos pueden implicar la creación de relaciones a largo plazo con los productores y el pago de un monto mayor que el precio de mercado basado en la calidad. Para los tostadores de café, las cadenas de suministro de Comercio Justo y comercio directo se basan en la transparencia; esto asegura que el producto que compran tiene identidad y ayuda a las personas que los producen mediante la inversión directa con sus socios productores y sus comunidades, y mediante el fortalecimiento de las cadenas de suministro. El Comercio Justo lo logra a través de evaluaciones y certificaciones de terceros con un claro conjunto de estándares y procesos de auditoría, mientras que el comercio directo es un concepto que fomenta el desarrollo de relaciones más directas entre los tostadores y los productores de café pero que no cuenta con definiciones de estándares establecidas.

Como dijo Chris Davidson de Atlas Coffee Importers: "Sin los estándares y sin la verificación de terceros, el ‘comercio directo' podría significar cualquier cosa o nada en absoluto".

Lamentablemente, muchas marcas que publicitan cafés de comercio directo nunca han visitado a los productores en persona, no tienen relación con sus productores de café y/o no cuentan con un método verificado para asegurar que los precios adicionales que pagan por los cafés de mejor calidad realmente lleguen a los productores que hacen el trabajo adicional para producir estos cafés.

Por esta razón, Fair Trade USA promociona productos de Comercio Justo como forma de brindar una prestigiosa garantía de tercero; por ello, alentamos a nuestros socios cafeteros a que establezcan relaciones directas con sus productores de origen. Para los consumidores, Comercio Justo es una manera simple y clara de apoyar a las comunidades productoras de todo el mundo, comprar sus valores y votar, con su dinero, por un mundo mejor.

Andrés Bermeo Calderon, miembro de una cooperativa de café con certificación de Fair Trade Certified™ en Chirinos, Perú, y su hijo de 11 años posan para la fotografía en la sala de secado de granos de café de su plantación en Pueblo Libre, pueblo productor de café. "Para mí, lo más importante de ser parte de una cooperativa es que, ahora, puedo ofrecerle una vida mejor a mi familia", dice Andrés. "Antes no vendíamos mucho y no controlábamos el precio. Algunas veces, recibíamos solo lo suficiente para el día, para comprar alimentos y nada más. Ahora tenemos una economía mejor y podemos pedir préstamos. Mi esposa está en Lima en este momento debido a unos problemas de salud. Puedo enviarle dinero y también mantener a mi hijo, que vive aquí conmigo."

Mito 4: Comercio Justo no se enfoca en la sustentabilidad ambiental.

Creemos que compensar a los productores por el trabajo que hacen es el primer paso para lograr objetivos ambientales. Los productores no pueden pasar hambre con tal de establecer prácticas ambientales saludables. Cuando los productores reciben la paga adecuada, tienen los medios y la salud para invertir en la tierra que cuidan tanto como todos nosotros. Dicho esto, el Estándar de Producción Agrícola de Fair Trade USA sí incluye una serie de protecciones ambientales con criterios relacionados con el uso eficiente del agua; la protección de la biodiversidad, los bosques y los cursos de agua; la prevención del uso de organismos genéticamente modificados y la reducción de pesticidas nocivos; la utilización de técnicas de gestión integrada de plagas y de la salud de los suelos; y la gestión de la eliminación de residuos. Además, el estándar de Comercio Justo es el único estándar de sustentabilidad voluntario que proporciona una prima formal por contar con la certificación de orgánico. Como ya se mencionó, el precio mínimo es 30 centavos más para el café de Comercio Justo orgánico. Desde 2013, cada año se ha certificado más café de Comercio Justo orgánico que café convencional. Entre 1998 y 2018, Fair Trade USA certificó alrededor de 1,06 mil millones de libras de café orgánico en comparación con 780 millones de libras de café convencional.

Por último, muchas cooperativas de café invierten sus Fondos de Desarrollo Comunitario en proyectos ambientales, como saneamiento, subsidio de fertilizantes orgánicos, tratamiento del agua residual o capacitación en prácticas agrícolas recomendadas para minimizar el impacto negativo sobre el medioambiente.

Durante 17 de nuestros 20 años, la producción de café orgánico ha sobrepasado la de café convencional. Entre 1998 y 2018, Fair Trade USA certificó alrededor de 1,06 mil millones de libras de café orgánico en comparación con 780 millones de libras de café convencional.

Mito 5: No hay suficiente café de Comercio Justo.

¡En realidad, todo lo contrario! El suministro de café con certificación Fair Trade Certified es abundante; solo se trata de necesitar compradores. En 2018, Fair Trade USA certificó 176 millones de libras de café con certificación Fair Trade Certified y hay más de 800.000 productores de café en el sistema de Comercio Justo, aunque solo el 35 % de la producción disponible se vendió según los términos de Comercio Justo.

El movimiento para obtener café más sostenible se impulsa en gran parte a través del Desafío de café sostenible, una iniciativa de todo el sector para hacer del café el primer producto del mundo 100 % sostenible. Target se ha comprometido a cambiar todos sus cafés de marca Archer Farms a Comercio Justo para 2022, mientras que otros dos comerciantes minoristas hicieron grandes compromisos: Albertsons anunció que sus cafés O Organics tendrán certificación Fair Trade Certified, y Williams Sonoma contó que cambiará el 100 % de sus cafés etiquetados a Comercio Justo en los próximos años. Más de 100 empresas del sector de comercios minoristas, servicios de alimentos y más allá han redoblado la apuesta y han realizado compromisos similares. En conjunto, esto ayudará a mejorar el acceso al mercado de los productores que busquen vender su café según términos sostenibles. Para quienes toman café, significa una mayor disponibilidad de productos de Comercio Justo y una mejor comunicación sobre los impactos del modelo.

Entonces, ¿qué significa todo esto para ti? Si tomas café, busca el sello en tu café. El café con certificación Fair Trade Certified está disponible en todas las grandes tiendas de comestibles del país, así que compra en los lugares donde lo encuentres y solicítalo en los lugares donde no. También puedes hacer correr la voz, firma esta petición de Change.org para terminar con la crisis humanitaria en la industria cafetera. Es una manera simple pero poderosa de pedirle a la industria cafetera que les pague como es debido a los productores a través de soluciones como Comercio Justo.

Si trabajas en la industria cafetera, únete al Desafío de café sostenible o comunícate con nosotros para obtener más información. Comprométete a comprar café de Comercio Justo y corre la voz en tu comunidad a través de esfuerzos como la campaña #JustOneCup.

Juntos, y solo juntos, podemos iniciar el cambio.