Es hora de que el mundo empiece a preocuparse por los cocos

Cómo la moda del coco está afectando a los productores y dos cosas que puedes hacer para ayudar

Bienvenido a la era del coco, uno de los superalimentos más populares del mundo. Capaz que todavía no te habías dado cuenta, pero los productos de coco están en todas partes. Y la demanda sigue creciendo. Al agua de coco, el primer producto en llegar al mercado, le siguió rápidamente una explosión de azúcares, aceites, harinas, productos de cuidado corporal, detergentes y hasta productos de limpieza para el hogar. ¡La mayoría de nosotros usa coco todos los días y ni siquiera lo sabe! 

Según las proyecciones, el agua de coco sola generará 4000 millones de dólares en ingresos entre 2015 y 2019. Mientras tanto, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación informó que la demanda mundial de coco está aumentando a una tasa de más del 10 % por año. El coco está en auge, pero, ¿de dónde vienen tantos cocos? Y una pregunta aún más importante: ¿pueden los productores seguirle el ritmo a la moda?

La mayoría de los cocos del mundo se cultivan en tres países: Indonesia, Filipinas y la India. Si bien Indonesia es el mayor productor, Filipinas es en realidad el mayor exportador de cocos en el mercado mundial (con el 59 %). En la actualidad, aproximadamente el 95 % de los cocos son cosechados por pequeños productores. Solo en Filipinas hay 3,5 millones de pequeños productores de coco, lo que significa que “los medios de subsistencia de uno de cada cinco filipinos depende directa o indirectamente del sector del coco”, dijo Romulo Arancon, director ejecutivo de la Comunidad del Coco de Asia y del Pacífico. Por desgracia, muchos de estos productores tienen dificultades. Nuestro creciente amor por el coco no necesariamente beneficia a las comunidades de las que proviene.

Las dificultades

Estos son algunos de los problemas fundamentales que enfrenta el sector hoy en día. Y muy pocos fanáticos del coco saben cuán importante es encontrarles una solución:

La demanda supera la oferta

La producción de coco de la región de Asia Pacífico solo crece a una tasa del 1,3 % al año (lo que es preocupante, teniendo en cuenta que el aumento de la demanda es del 10 %), sobre todo debido al declive en la productividad de los árboles envejecidos. En promedio, la vida útil de un cocotero es de hasta 100 años, pero el nivel máximo de producción se alcanza entre los 10 y 30 años de edad. A medida que el árbol envejece, va produciendo cada vez menos cocos, por lo que los productores deben decidir si retiran el árbol y vuelven a plantar otro, o si siguen contando con las cosechas cada vez más escasas. Un factor importante es que un árbol demora más de cinco años en comenzar a producir cocos, demasiado tiempo para esperar a fin de llevar comida a la mesa.

Los productores son muy pobres

La Comisión Nacional Contra la Pobreza concluyó que, a pesar del aumento en la demanda de coco, aproximadamente el 60 % de los productores de coco viven bajo la línea de pobreza. Los productores tienen poco o nada de dinero extra que les permita invertir en recursos para sus establecimientos, lo que da como resultado cosechas cada vez más reducidas e ingresos cada vez menores. El ingreso anual promedio de un hogar productor de coco es de unos 355 dólares al año, lo que significa un promedio de menos de un dólar al día.

Y el ciclo continúa. Bajos ingresos, producción decreciente, pobreza cada vez mayor. La peor parte es que las generaciones más jóvenes están viendo este ciclo de primera mano, y están buscando la salida. Los niños no quieren ser productores de coco cuando crezcan: simplemente no es un empleo viable.

El cambio climático

Cada año, un promedio de 20 tifones azota Filipinas. En 2013, el tifón Yolanda dañó 33 millones de árboles, lo que afectó a más de un millón de productores en todo el país y provocó 369 millones de dólares en pérdidas. Las plagas también representan una amenaza considerable para las cosechas de coco y pueden afectar a los árboles prácticamente de un día para el otro, un problema que se intensifica con la irregularidad de las pautas meteorológicas y el aumento de las temperaturas.

Dos cosas que puedes hacer para ayudar

Infórmate sobre los problemas y las soluciones para crear conciencia

No hay una única solución para transformar el sector del coco, pero, sin dudas, hay que empezar por concientizar y conversar. La economía del coco es vasta, pero la cantidad de iniciativas colaborativas para lograr que la oferta mundial de coco se convierta en una producción sustentable se pueden contar con los dedos de una mano. Vemos muchas iniciativas a gran escala de ayuda a sectores como el del cacao, el café, los mariscos y otros, pero todavía no para el coco. Nuestro “árbol de la vida“ preferido se está quedando atrás. Es hora de cambiar la situación.

Además de promover un diálogo con otros sectores, Fair Trade USA está trabajando para generar medios de subsistencia sostenibles en las comunidades productoras de coco a través de la certificación. Desde su lanzamiento en 2014, el programa de coco de Fair Trade USA ha crecido hasta incluir a más de 6000 productores, principalmente en Filipinas. Con la ayuda del programa, los productores trabajan en conjunto para enfrentar estas graves dificultades y asumir el liderazgo en la construcción de empresas y comunidades más resistentes. El programa del coco de Comercio Justo todavía es pequeño, pero, a medida que se vaya expandiendo en los próximos años, puede desempeñar un papel importante en el hallazgo de una solución mucho más amplia que abarque a todo el sector.  

Las dos cosas más importantes que hay que conocer sobre los cocos de Comercio Justo son las siguientes: los Estándares de Comercio Justo, que se ponen en práctica para proteger a los productores y la tierra de la que dependen, y el Fondo de Desarrollo Comunitario, que es una cantidad de dinero adicional que los productores reciben cuando compras un producto de coco con el sello de certificación de Comercio Justo. Los productores deciden democráticamente cuál es la mejor manera de usar este dinero para mejorar sus establecimientos, medios de subsistencia y comunidades. Llamamos a esto la Diferencia del Comercio Justo

En Filipinas, los productores de coco de Comercio Justo han decidido usar este dinero para atacar directamente los mayores riesgos que afectan su bienestar. En particular, están utilizando el dinero con los siguientes fines:

  • Replantación de árboles y creación de viveros, para garantizar que se puedan sustituir los árboles viejos
  • Programas de ayuda en casos de desastre, para ayudar a los productores a hacer frente a los desastres naturales relacionados con el cambio climático
  • Diversificación de cultivos, para que los establecimientos sean más resilientes y para que cuenten con otras fuentes de ingresos que les permitan mantener a sus familias

 

Un grupo de productores en Filipinas también usó los Fondos de Comercio Justo para crear un programa de almuerzo escolar para los niños malnutridos. “Gracias a la ayuda de este programa de alimentación, ahora los niños están motivados para ir a la escuela”, dice Abby Cordero, un maestra de la escuela. “Aprenden hábitos de higiene personal adecuados y su rendimiento escolar mejoró. Dado que los padres de estos niños malnutridos también participan, aprenden a cocinar comidas nutritivas y económicas en casa para sus familias”.

Si deseas conocer más ejemplos del impacto del Comercio Justo, mira este video para ver cómo productores y trabajadores de Filipinas, la India y Colombia han usado sus Fondos de Desarrollo Comunitario. 

Compra productos de Comercio Justo

Tienes la singular capacidad de generar un impacto cada vez que compras un producto de coco, simplemente debes buscar el sello de certificación de Comercio Justo. Alter Eco, Cocokind, Ecolips, Spectrum, Arrowhead Mills, Simple Truth y Naked Juice ofrecen líneas de productos con coco de Comercio Justo. Encontrarás productos para hornear, picar entre comidas, mantener tu piel suave y hasta para iluminar tus ambientes (sí, ¡hay velas de coco de Comercio Justo!). Y lo más importante: puedes difundir el mensaje. Informa a los demás sobre el lado del coco que no se conoce.

A medida que la demanda de coco aumenta, es cada vez más importante que los amantes de este producto prestemos más atención y participemos activamente en la creación de un sector más sostenible que beneficie a todas las partes involucradas. El coco tiene el potencial de convertirse en el producto agrícola más sostenible del mundo, pero todos debemos participar para lograrlo. Así que, ¡manos a la obra!