El poder de tu taza el Día Nacional del Café

Los estadounidenses consumen más de 400 millones de tazas de café al día. Si mañana cada uno de nosotros se levantara e hiciera solamente una taza de Comercio Justo, generaríamos por lo menos 2 millones de dólares adicionales que irían a los productores de café y les servirían para resolver algunas dificultades graves. En un solo día. Gracias a una simple decisión. Es algo increíble.

Por qué es importante: se acerca el Día Nacional del Café y, seamos realistas, la mayoría de nosotros no llegará al mediodía sin una buena taza de café (o tres). Nuestra adicción es cada vez mayor. Las compras de cápsulas de café, granos exóticos y otros productos gourmet se han disparado en los últimos años, lo que ha llevado el valor del sector a más de 48.000 millones de dólares solo en Estados Unidos. ¡Eso es muchísimo café!

Uno podría pensar que nuestro hábito de tomar café de forma automática lleva prosperidad a las personas que ayudan a producirlo. Pero las más de 25 millones de personas que trabajan en la primera línea, los productores de café, no necesariamente se benefician de nuestra adicción a la cafeína de lujo. A pesar de que es un negocio floreciente aquí en Estados Unidos y en todo el mundo, los productores siguen quedándose con un valor muy pequeño. De hecho, los productores en América Latina ganan MENOS hoy de lo que ganaban sus abuelos décadas atrás. Esta situación se ve agravada por los bajos precios del mercado, el cambio climático, las plagas y otras dificultades. Muchos están buscando una salida, porque la producción de café simplemente no es un empleo viable. A menos que se haga algo, nuestra demanda podría superar la oferta, lo que nos dejaría con mucho menos delicioso café para beber.

 

La mayor parte del café del mundo proviene de América Latina, Asia y África. Por ello, el fortalecimiento del sector depende casi por completo de que mejoren las condiciones de vida de los trabajadores agrícolas y productores de café de estos lugares. Si queremos seguir disfrutando nuestro energizante favorito en las mañanas, este Día Nacional del Café y el resto del año debemos reconocer y atender los problemas que ellos enfrentan.

 

Es hora de que nos despertemos y abramos los ojos.

Los problemas que hay en tu café

Hay cuatro grandes problemas que amenazan las tradiciones y los medios de subsistencia de los trabajadores agrícolas y productores de café.  

Condiciones laborales extremas

Cultivar y cosechar café no es para débiles. Los productores y trabajadores deben desmalezar, fumigar, fertilizar y podar las plantas, y luego recolectar, clasificar y transportar los granos. Muchos lo hacen sin los equipos de protección adecuados, por lo que están expuestos a sufrir enfermedades y lesiones. Además, el café crece mejor a mayores altitudes. Los trabajadores agrícolas tienen que acarrear pesados sacos de granos de café por terrenos escarpados y peligrosos simplemente para poder llevarlos al mercado.  

Pobreza

Los productores de café pueden recibir apenas tres centavos de los 3,50 dólares que pagamos por una taza de café en la cafetería local. Según la Specialty Coffee Association (Asociación de Cafés Especiales) un productor de café promedio gana apenas 6800 dólares al año. Las fluctuaciones de los precios de mercado (que, como se indicó anteriormente, son muy bajos) y el costo de los insumos agrícolas reduce aún más esta cifra que de por sí ya es baja. En Colombia, por ejemplo, el alto costo de los fertilizantes reduce las ganancias de los productores a menos de 2340 dólares, o 195 dólares al mes, para mantener a una familia de cuatro o cinco personas.

Así comienza el círculo vicioso. Los productores de café cosechan y venden, y apenas ganan lo suficiente como para llegar a fin de mes. También deben enfrentar los terribles "meses flacos": el período entre el pago de una cosecha y la otra, en el que muchas familias productoras de café se ven forzadas a saltearse comidas. El dinero para invertir en más tierras o mejorar las técnicas agrícolas, lo que podría mejorar las ganancias, simplemente no existe. Tienen todas las de perder.

Cambio climático y enfermedades

Los cambios en las condiciones ambientales representan una grave amenaza para los medios de subsistencia de los productores. En Brasil, el mayor exportador de café del mundo, la producción de la clase de café llamada "robusta" cayó un 24 por ciento en la temporada 2015-2016 debido a la sequía. Y no hay muchas posibilidades de que la situación mejore. El Instituto del Clima estima que, hacia 2050, el aumento de las temperaturas del planeta y la disminución de las precipitaciones reducirán las áreas adecuadas para el cultivo del café en aproximadamente un 50 por ciento. Es un área ENORME.

Incluso en lugares en los que se puede cultivar café, las cosechas abundantes no están garantizadas en lo absoluto. Los parásitos, hongos y malezas pueden destruir cosechas enteras en un abrir y cerrar de ojos. En 2013, los brotes de un hongo resistente a los plaguicidas conocido como roya del café causó estragos en los establecimientos productores de café de América Central.  Más de 370.000 agricultores se quedaron sin trabajo porque los productores de café se vieron forzados a reducir costos y replantar los árboles. Los expertos temen que un reciente brote en Honduras pueda desencadenar una segunda epidemia, un golpe que los productores de café simplemente no pueden resistir.

Falta de relevo generacional

No es ninguna sorpresa que, frente a estos problemas, las familias productoras de café estén buscando una salida. Muchas han comenzado a dedicarse a otros cultivos. En Etiopía, por ejemplo, los productores de café han comenzado a plantar maíz, lo que requiere retirar los árboles de café y perjudica el medio ambiente. Otros se han ido a las ciudades en busca de trabajo.  Se está perdiendo todo un modo de vida y sus tradiciones. 

El futuro del café

Es mucho para asimilar. Te entendemos. Es fácil desanimarse y sentir la carga de esta realidad. Pero no te preocupes, ahora no es cuando te decimos que tus días de atiborrarte de café están contados y que te prepares para un síndrome de abstinencia descomunal. Por el contrario, debes seguir tomando café. Si haces lo correcto, el Comercio Justo hará que tu bebida predilecta tenga el poder de producir cambios positivos para millones de productores de café.

Hay dos mecanismos importantes que dan vida al Comercio Justo. El primero es el Estándar de Comercio Justo, que todos los productores deben cumplir para obtener la certificación. El estándar contiene más de 200 criterios que establecen condiciones laborales seguras para los productores y prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente. También garantiza un precio mínimo para el café, de 1,40 dólares por libra (0,45 kg), que sirve de red de seguridad cuando los precios del café caen demasiado en el mercado. Cada café que tiene el sello de la certificación de Comercio Justo proviene de un establecimiento en el que se cumplen estas condiciones.

El segundo es el Fondo de Desarrollo Comunitario de Comercio Justo: unos 20 centavos adicionales que los productores reciben por cada libra de café que compras. Los productores votan democráticamente cómo invertir este dinero en proyectos que son fundamentales para la comunidad, como mejoras de la educación, la atención de la salud y la calidad de los cultivos. Lo mejor es que cada vez que compramos café de Comercio Justo contribuimos directamente con estos fondos.

Hasta la fecha, los consumidores de café han generado más de 200 millones de dólares a través del Comercio Justo para que los productores mejoren sus vidas. Te presentamos una pequeña muestra de estos proyectos:

  • Miembros de la cooperativa ANSERMA de Colombia crearon una clínica odontológica que atiende a los productores de café y sus familias sin costo o con un descuento.
  • La cooperativa FEDECOCAGUA de Guatemala compró pulverizadores motorizados para combatir la roya del café con un fungicida totalmente natural y conformar una “brigada antirroya”. Gracias a este trabajo, más de 20.000 productores han recibido capacitaciones y recursos importantes para ayudar a sus establecimientos a mantenerse a flote ante la devastación.
  • La cooperativa Red Ecolsierra de Colombia creó un laboratorio de café y contrató a un catador profesional para mejorar la calidad y, en consecuencia, el valor de su café.

Es posible que te estés preguntando: "¿qué papel desempeño yo en todo esto?". Afortunadamente, es bastante fácil.  Cada vez que compras un producto de café que tiene el sello de la certificación de Comercio Justo, estás votando por un futuro en el que el café es abundante y los productores de café están empoderados para vivir lo mejor posible.

En homenaje al Día Nacional del Café, Fair Trade USA desafía a todos a que una taza del café que toman todos los días (#JustOneCup) tenga la certificación de Comercio Justo. Este sencillo cambio generará millones de dólares adicionales para los productores de café de todo el mundo, los ayudará a desarrollar medios de subsistencia sostenibles y garantizará la oferta de café para las generaciones futuras. A continuación presentamos algunas de nuestras opciones de café preferidas para ayudarte a obtener tu dosis de Comercio Justo:

Celebra el poder que tiene una sola taza

El Comercio Justo no puede resolver todos los problemas del sector, pero está provocando cambios significativos. Gracias al Comercio Justo, millones de productores de café disfrutan de medios de subsistencia más sostenibles y saludables. Miles de marcas han desarrollado cadenas de suministro más transparentes.  Los amantes del café de todo el mundo están preguntando de dónde viene su café. Poco a poco, nos estamos despertando. Juntos, estamos construyendo un futuro más prometedor.

Y todo comienza con tu taza.

Una sola taza (#JustOneCup) de café de Comercio Justo puede parecer insignificante, pero cuando se combina con las humeantes tazas de millones de consumidores de café de todo el país, tiene un impacto directo y cuantificable en las personas que más lo necesitan.

Esperamos que te unas al homenaje a los productores en este Día Nacional del Café, una taza a la vez.